sábado, 1 de noviembre de 2014

Las pasiones superficiales también son bonitas.

Tu cuerpo desnudo 
es la proporción perfecta,
la porción perfecta 
de imperfecciones.

Es una carretera 
en la que mis miedos 
conducen 
y el quita miedos seduce 
por su ausencia.

Es la suavidad 
de respirar 
aire un domingo,
fresco y puro.

Es un teclado 
que teclear,
un piano 
que tocar,
un lienzo 
que plasmar.

Es el escondite 
de mis manos,
el despiste 
de un vistazo sano.

Una ondulación 
a la que ni mis letras 
podrían adaptarse,
jamás.

Es la descripción 
de lo indescriptible,
la razón 
de mi locura,
una canción 
ininteligible.

Tu cuerpo,
yo mi guía,
la desnudez 
la ruta.

Tu cuerpo desnudo 
es poesía
nunca escrita,
sí deseada.

Está esperando a un poeta.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Abárcame, universo.

Y ahí estaba él, sin saber qué era, sin saber saber por qué no puede aprender a conocer. Él era un infinito vacío, una nada difusa y transparente, era lo desconocido. Era más ligero que el aire y más pesado que el plomo, él era la nada, y la nada era todo, la nada tenía todos los aspectos del todo menos el físico. Un día, cuando ni los días existían, algo vibró dentro de él, claro que, dentro es fuera, fuera es dentro, todo es nada y nada es todo, pero él... Él sintió que tenía interior. Se sintió físico, como si algo le llenara colmando con la gota, un mar le inundaba, y un mar de dudas le asaltaba. Todo comenzó a girar aunque la orientación no tuviera conocimiento de su existencia, y entonces lo vio, vio como ella abarcó todo por dentro y le llenó de destellos, de calor, de vida.

Y desde entonces, él la rodea a ella con sus brazos vacíos e incansables, y la chica cosmos sonríe cada día un poco más.


sábado, 13 de septiembre de 2014

Un niño en el parque de tu cuerpo.

¿Qué le voy a hacer si mi niño interior quiere hacerse un columpio con tu pelo? Solo quiere jugar, columpiándose, enredando los dedos. Quiere saltar desde tu mirada y correr cuesta abajo hasta tropezar con un beso de los que te dejé en la mejilla, cayendo desde muy alto para reír en el tobogán de tu trapecio, bajándolo y queriendo subir sin usar las escaleras, viendo como sus pies se deslizan y resbalan torpemente hacia abajo, y viendo como si ser se aferra al tronco del árbol que sostiene tu belleza en sus ramas... Consigue treparlo a la fuerza. 
Con sus pies en tu barbilla y sus manos fuertemente sujetas a tu labio inferior, él decide soltarse y descender en picado hasta caer en tus pies, pero mi niño interior no se rinde tan fácilmente, quiere seguir jugando. 
Decide empezar a escalarte, subir por tus piernas ofreciéndote caricias cada vez que clava sus garras de tela. Le encanta juguetear, despistarte, no quiere que sepas cuál de los infinitos caminos de tus piernas recorrerá, probablemente la mayor encrucijada que exista. 
Total, que mi niño interior, todo un aventurero, sigue la ruta de los mordiscos, que lleva hasta el comienzo de tu espalda, donde subirá apoyando sus pequeños pies de escalofrío en escalofrío y escurriéndose entre tus vértebras. Cada vez ve mas cerca el fulgor de la felicidad que todos buscan pero que solo él encuentra. Cada segundo que pasa hace que esté más cerca de tu nuca, y cuando al fin consigue alcanzarla, se impulsa con un beso para saltar de nuevo a tu cabello, vacilando; solo quiere volver a columpiarse.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Confusión.

Estoy sumergido, cubierto y abrazado por la confusión, estoy confuso como una vela que no sabe por qué ilumina, como una vela que no comprende el por qué del empujón del viento, estoy confuso. Veo manchas cuando miro al frente, veo bocas que me intentan decir algo, pero no las oigo, simplemente se mueven como en los dibujos animados, con ese movimiento incomprensible en el que no se puede analizar vocalización alguna. No se si quiero desviar la canoa hacia esa corriente, no se si esa corriente es tan corriente que asusta o da tanta adrenalina y pasión como tus besos, esos que llenan lo que vacío cuando desemboco en ti, pero eso ya es otra historia. Me alivia el dolor que me causa que me llenes, para vaciar mis ojos cuando no me ves, para empapar la poesía y verla borrosa pero saber que sigue siendo preciosa... Y no se porque le cuento esto a mis folios, solo estoy vaciándome aunque tenga que vivir con la ironía de vaciar algo que ya está vacío, pero en la nada tiene que haber algo. Hay algo peor que mirar unos ojos que no te miran, y ese algo es no poder mirarlos porque no los tienes, porque llega el momento en el que no tiene importancia si te devuelve esa estacada de pupilas, solo quieres verlas despistadas, rebotando en los párpados y en el rabillo. Aunque ni yo lo crea, lo que quiero decir con esto es que estoy confuso, pero sé una cosa, se que hay sensaciones que pueden empapar todos los folios que escribas, más veces que palabras hayas usado, pero aún así guardarás las hojas desechas en el cofre de la esperanza de volver a ver las sensaciones con los cinco sentidos gritando al unísono. 
Escribo apretando el puño, tambaleándome de confusión, usando la rabia de mi expresión facial como pluma y como tintero mis mejillas. 

viernes, 8 de agosto de 2014

Caricias afiladas

Caricias afiladas, que se clavan en tu coraza como quien desliza el alfiler por las costuras rotas de la piel. Caricias que estremecen, que te otorgan un aura protectora como púas del erizo. Caricias que acarician aunque no las tengas cerca, que te susurran nanas tranquilizadoras, que golpean con su brisa la señal roja y la giran para tornarla verde. Caricias que te encierran en una burbuja del aire más puro que puedan sentir tus bronquiolos y que relaja tu pulso hasta convertirlo en música para tus válvulas venosas. Simples caricias mecanizadas por una persona compleja pero comprensible a mi entender, mecanizadas como mi boca abriéndose lateralmente, mostrando el brillo que me sale de lo más profundo del alma. Y todo gracias a esas caricias... Sí, esas que solo tú sabes darme con tus finas manos, que no me tocan pero las siento. Tus caricias son eso, y más.

domingo, 20 de julio de 2014

¿Qué es el tiempo?

¿Qué es el tiempo? 
¿Un camino entre sucesos? 
¿O quizá es el camino entero? 
Cualquiera sabe.

Son reflexiones de un loco, 
¿Por la noche viene el coco? 
Para coco el mio 
Y ni de él me fío...

Pero sigamos,

¿Qué es el tiempo? 
¿Lo que tardo en escribir, 
O lo que tardas en leerlo? 
¿O quizá poesía?

El tiempo no cura, 
El tiempo daña. 
Si no, no pondría una duración 
A las cosas, 
Que mala calaña

¿Y lo de perder el tiempo? 
¿Vas con raja en el bolsillo, 
O es un duendecillo 
Que te lo roba por dentro?

El tiempo es una línea
Que se dibuja cuando quiere 
Y que termina, y vuelve, 
Y continúa sin que lo esperes.

¿O es un niño 
Que consume lo que crece
Y revive lo que muere 
Cuando quiere y le apetece?

Pienso que el tiempo 
Es alguien 
Que a tenido un día malo
Y ese día es nuestra vida 
Y todos somos esclavos.

¿O es el tiempo 
Una llama eterna 
Que está siempre corriendo
Aun sin piernas?

Quien sabe.

Espero que el tiempo
Nos sorprenda algún día 
Mientras tanto yo
Lo intento con poesía.

A lo mejor yo soy mi tiempo, 
Quien lo diría.

viernes, 6 de junio de 2014

El Mago.

Tengo miedo, 
de la mano experta del mago, 
que rompió mi pecho de cristal,
solo con rozarlo.

El mago, 
enfundado en guantes blancos, 
a veces sus garras te cogen, 
a veces sus trucos son mancos.

Juega con cartas, 
trucadas, 
con la inocencia ilusionista 
de la ilusión. 
Baila en la pista, 
a veces da arcadas, 
a veces malla, 
otras sólo un camisón.

Mago hace trucos para dos, 
sin meta. 
Alegría y tristeza 
son su única treta.

No le importan sus pacientes, 
a este psicólogo, 
loco, 
solo le interesa crear ilusiones convincentes. 
(Y comerte el coco.)