jueves, 3 de abril de 2014

Esclavo del recuerdo.

Llegaste, 
Fluida como un río 
Penetraste, 
En lo más hondo del mío. 

Penetraste en mi cabeza, 
En mis pensamientos, 
Tu río pasó mi presa, 
Tus pisadas mis cimientos. 

Me llegaste tan adentro 
Con dulce agua tan fluida, 
Te deslizaste por mi piel 
Y ya pensaba que eras mía. 

Pero luego... 
Empecé a pensar, 
Y cuando quise darme cuenta, 
Tu cauce ya estaba en el mar. 

Y no pude despedirme, 
Pero con calma, 
desembocaste en el agua salada, 
Como desembocó en mi tu alma, 
Cuando me besabas. 

Y ahora que no estás, 
Me considero un lerdo, 
Porque tú estas en el mar, 
Pero yo esclavo del recuerdo. 





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