martes, 1 de abril de 2014

Hundirme en mi otoño.

Esta vida es un sube y baja, un tira y afloja. Muchos dicen que es un invierno constante, pero yo creo que mi vida más bien es un constante otoño porque por muy alto que sea el árbol, las hojas acaban cayendo, por su propio peso, el peso de los problemas. Esos problemas que todos llevamos como hojas invisibles en nuestro árbol interno, un árbol otoñal pero precioso; la vida. Las flores y la hierba dirán que no siempre es así, pero por desgracia todos somos de hoja caduca. Y aquí sigo, escribiendo en este otoño, sobre mis hojas y bajo las hojas de los falsos. También quiero hablar de esos falsos, esas falsas apariencias que parecen estables pero no lo son, esos árboles diferentes. Algunos tienen hermosas flores, otros simplemente hojas secas, pero el mayor problema es que algunos árboles tienen falsas hojas, unas hojas que nunca caen, firmes. Y en realidad eso me pasa a mi, me cubro con hojas falsas, para que nadie vea como las otras se desploman, saco esa falsa sonrisa para que nadie se preocupe, no quiero que nadie lo haga. 
Lo único que hago es hundirme en mi otoño, entre una montaña de hojas secas y mojadas, cada vez mas alta.

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