viernes, 8 de agosto de 2014

Caricias afiladas

Caricias afiladas, que se clavan en tu coraza como quien desliza el alfiler por las costuras rotas de la piel. Caricias que estremecen, que te otorgan un aura protectora como púas del erizo. Caricias que acarician aunque no las tengas cerca, que te susurran nanas tranquilizadoras, que golpean con su brisa la señal roja y la giran para tornarla verde. Caricias que te encierran en una burbuja del aire más puro que puedan sentir tus bronquiolos y que relaja tu pulso hasta convertirlo en música para tus válvulas venosas. Simples caricias mecanizadas por una persona compleja pero comprensible a mi entender, mecanizadas como mi boca abriéndose lateralmente, mostrando el brillo que me sale de lo más profundo del alma. Y todo gracias a esas caricias... Sí, esas que solo tú sabes darme con tus finas manos, que no me tocan pero las siento. Tus caricias son eso, y más.